Día del Médico

21 Febrero     - Nació Eugenio Espejo

Palabra Clave: Medicina
Extracto: ""La historia del mundo está sembrada de una estirpe de médicos de todas las tallas, que debe hacernos recapacitar ... para emularlos en la magnitud de sus mejores acciones y en sus más cristalinos sentimientos, que el médico tiene ancestro divino y después de esta vida terrenal se reunirá con ellos. Seamos dignos ahora para merecer tan evidente origen." Dr. Eduardo de J. Vargas Tobar.

Espejo Nació el 21 de febrero de 1747 fue un adelantado de la medicina autor del libro de higiene: "Reflexiones acerca del contagio de las viruelas 1785." Homenaje al Médico en las palabras del Dr. Eduardo de J. Vargas.

La Estirpe del Médico.1

Charla sustentada en la Sesión de Inauguración de la Sede Social Ecuatoriana de Pediatría Filial del Guayas.

En el amanecer del mundo fue el Dios sanador, mezcla de sueño y realidad, mezcla de ciencia y ficción, pariente de los dioses hasta donde no llegan las leyes de los mortales.

Es la época perdida en la bruma de los tiempos, cuando allá en Tesalia la bella Coronis, hija del Rey Flegias, que mientras guerrea en el Peloneso, ella se aburre en palacio.

Carolis>

Mas el divino Apolo pasa por allí y se enamora de la bella princesa . .. Ahora lleva en su vientre el fruto sagrado de sus divinos amores.

< Diana
Mas la princesa se sigue aburriendo y comparte su lecho con generosa hospitalidad. Apolo se irrita, envía a su hermana Diana a castigar a la traidora, la cual sucumbe a las flechas de oro de la divina cazadora.

Cuando el cuerpo inanimado va a ser incinerado en la pira funeraria, el irritado Apolo decide salvar a su hijo y ordena a la resplandeciente llama ejecutar el milagro, la misma que abriendo el vientre maldito permite al Dios que arranque al niño del vientre materno, inventando en este instante el alumbramiento por vía abdominal.

<Cesárea

<Esculapio

Así nació hacia el año 3.000 A.C. ASKLEPIOS, siendo abandonado por su padre en el monte Titeión, descubierto por un perro, amamantado por una cabra y educado por el centauro Quirón en el difícil arte de curar las dolorosas enfermedades de los hombres. Representa el Dios mitológico de la medicina para los griegos. Los latinos lo llaman ESCULAPIO.

Forma parte de la legendaria expedición de los Argonautas, llega a ser soberano de Tesalia, se dedica a curar mediante la palabra, las plantas y el cuchillo, recomienda escuchar música para las enfermedades graves.

Pero no contento con curar a los enfermos, quiere también resucitar a los muertos, devolviéndole la vida al virtuoso Hipólito, hijo de Teseo.

Desde el Olimpo, Zeus, que ha observado todo, se irrita y lanza un rayo justiciero contra el osado y contra Hipólito.

Pero el padre de los dioses no es rencoroso y abre las puertas del Olimpo a Esculapio, que se convierte así en el Dios Sanador. Se lo representará bajo la forma de un hombre cuyas manos se apoyan en un bastón o vara que tiene enroscada una serpiente y a cuyos pies descansa un perro. La serpiente simboliza la prudencia que debemos observar para enfrentar al dolor y a la muerte.

He ahí, hermanos, la raíz más profunda de nuestra estirpe.

Será necesario esperar tres siglos para encontrarnos que Hammurabi, Rey de Babilonia, postrado en oración ante Shamash, el Sol, Dios de la Justicia, le hace entrega a la posteridad de 3.000 artículos que componen su Código, el que por primera vez somete el ejercicio de la medicina a disposiciones legales.

Se hace mención del origen de nuestra estirpe y el médico clínico es perteneciente a la clase de los sacerdotes y, como ellos, escapa a toda reglamentación, puesto que ello equivaldría a ofender a los dioses todopoderosos.

<Hipócatres
Buscando en la bitácora del tiempo, ha sido necesario que pasen siglo y medio saber de otro de nuestros antepasados. Me estoy refiriendo a HIPÓCRATES el Grande, hijo de Heráclito, sacerdote médico del Asclepión de Cos. De su madre sólo se sabe que desciende de Hércules. Representa la décimo—novena generación de los Asclepiades, descendientes de Esculapio.

Viaja mucho y aprende mucho y su fama se hace universal. Y por si esto fuera poco, hace amistad con Sócrates y Platón.

Con Hipócrates, la medicina comienza a dejar de ser sacerdotal y mágica para transformarse esencialmente en clínica, porque la observación y la crítica han sustituido a las concepciones religiosas.

El año 346 antes de Cristo, cerca de Larisa, en Tesalia, unos pastores encuentran a un viejo al borde del camino, con el brazo derecho replegado bajo la cabeza y un extremo del manto cubriéndole el rostro. Hipócrates de Cos, el Gran Hipócrates, muere a la edad de 109 años.

Hipócrates escribió:

"Hay que distinguir dos cosas:
Saber y creer saber.
Saber es la ciencia,
creer saber es la ignorancia".

Tan sólo hacen falta 25 años para entrar en nuestra era y nuestra familia tiene un nuevo miembro; ha nacido CELSO, Aulo Cornelio Celso, escritor romano llamado el Cicerón de la Medicina y el Hipócrates Latino.

Respetuoso de sus antepasados, declara: "No vacilaré en apoyarme en la autoridad de los antiguos y de Hipócrates en particular".

De él conservamos un aforismo que dice: No hay que ocultar los errores, porque son enseñanzas para los demás.

Podemos decir de él que lo sabía todo.

Ha llegado el Mesías. Ha nacido el médico de cuerpos y almas. Es más que un antepasado nuestro, es el Maestro. Veinte siglos no han sido suficientes para explicarnos sus milagrosas curaciones ni sus profundas reflexiones ante el lecho del enfermo.

Desaparecido el Maestro, nuestra estirpe se nutre con la figura inmensa de Pedanio Dioscórides, el médico personal del romano Nerón.

Este antepasado nuestro rutila en su época y 1.600 años después sigue siendo su obra De Universa Médica, texto de consulta obligada por griegos, latinos y árabes. Se rebela en absoluto de las ideas supersticiosas de la época.

Y en plena época romana aparece GALENO, nombre que significa "tranquilo", filósofo de formación pero médico por disposición de su padre. Nos deja de herencia para tratar a nuestros pacientes, el tiro de escopeta, que aún en nuestra época, nos empecinamos en seguir.

Sus éxitos y su carácter intransigente le hacen ganar muchas enemistades y de tanto esconderse y cambiar de domicilio, acaba siendo acogido en el palacio imperial.

Entre los aplausos de toda la ciudad, recibe una cadena de oro con una medalla que lleva grabadas estas palabras: ANTONIO, emperador de los romanos, a GALENO, emperador de los médicos. Reconoce a Hipócrates como su maestro, pero Dios dice de él lo siguiente:

"Como fue el primero en encontrar la vía de la Medicina, dio unos pocos pasos. Anduvo un poco a la ventura, no se detuvo en los lugares importantes, olvidó algunas indicaciones esenciales, algunas distinciones necesarias. Deseando ser breve, fue a veces oscuro. Dice solo pocas cosas sobre las enfermedades complicadas. En una palabra, él empezó, es necesario que otro acabe. Abrió un camino, hay que hacerlo practicable".

En las postrimerías de nuestro primer siglo, nuestra estirpe se ve complicada con la presencia del renombrado AVICENA, por no mencionar su verdadero nombre, médico y político. Viaja y huye mucho y escribe mucho dentro o fuera de la prisión; nos lega su CANON, codificación definitiva de la medicina grecolatina.

En el Universo, dice Avicena, hay un ser absolutamente necesario, en el que coinciden esencia y existencia: DIOS.

Tiene 50 años cuando, sintiendo cerca su muerte, hace distribuir sus bienes entre los pobres y espera la muerte escuchando la lectura del Corán. Y un mes de Ramadán, el año 428 de la Hégira, a la hora del crepúsculo, un discípulo le cierra los ojos.

Estamos a medio siglo de nuestra era, cuando la medicina tiene un nuevo vastago, Felipe Aurelio Teofasto Bombasí von Honenheim, pero su padre, el noble y médico Wilheim von Honenheim decide que tiene que ser también médico y que será tan famoso como Celso, por lo que decide también que se llamará PARACELSO. Felizmente no pensó que sería superior.

Paracelso decía de sí mismo:

"Qué me importa la vida errante, el cansancio de mi cuerpo, la fatiga espiritual. He sido fiel a mi ideal y durante toda mi vida he respetado mi divisa: QUIEN PUEDE SER SU PROPIO DUEÑO NO PERTENECE A NADIE.

Ha pasado el ano 1578, cuando aparece Harvey, el fisiólogo inglés, el apasionado de la circulación de la sangre que se trenza en apasionada contienda contra el francés Rielan.

Y porqué no mencionar al inglés Alexander Wood, que nos legó la aguja hipodérmica, aunque muere creyendo que para nada ha servido su invento.

Y Fleming, que nos pone en las manos esa poderosa arma de doble filo que son los antimicrobianos, ¿Cómo no recordarlo, aunque sea de paso?

¿Y Claudio Bemard, Buchheim, Schmiedeberg, J.J. Abel, y los Premios Nobel Banting y Best, para insistir en unos pocos?

Porque nuestra familia es numerosa. Porque nuestra actividad apasiona y aprisiona, porque la medicina es eso precisamente, pasión y dolor, novelería y ciencia, mitología y realidad. Fundamentalmente realidad, como lo dejara expresado nuestro antepasado Hipócrates: "Buena prueba de que el arte de curar existe y de que sigue estando pujante, es el hecho de que llega a salvar incluso a los que no creen en él".

Porque la historia del mundo está sembrada de una estirpe de médicos de todas las tallas, que debe hacernos recapacitar esta noche, para emularlos en la magnitud de sus mejores acciones y en sus más cristalinos sentimientos, que el médico tiene ancestro divino y después de esta vida terrenal se reunirá con ellos.

Seamos dignos ahora para merecer tan evidente origen.

Dr. Eduardo de J. Vargas Tobar.

1 Fuente: Revista del Hospital De Niños Alejandro Mann Volumen XViii - Nos 1-3 Años 1983-1984


medicina.

 (Del lat. medicīna).
1. f. Ciencia y arte de precaver y curar las enfermedades del cuerpo humano.
2. f. medicamento.

intensiva.
1. f. Parte de la medicina referente a la vigilancia y el tratamiento de aquellos enfermos que por su gravedad requieren atención inmediata y constante.

legal.
1. f. Der. Aplicación de la medicina al asesoramiento pericial de los tribunales.

nuclear.
1. f. Med. Aplicación de las reacciones nucleares al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades.
Real Academia Española

Imágenes de Internet: rehabilitacionblog.com, pt.wikipedia.org, micologiamessinese.altervista.orgica.

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