Edison guayaquileño

Teniente de Fragata José R. Rodríguez Labandera 1

Palabra Clave: fragata
Extracto: El Ingenio debe ser resaltado y también las decisiones de quienes los apoyan en esas aventuras de la inteligencia, Rodríguez fue un romántico en la acepción de ser un sentimental, generoso y soñador., tratar de favorecer a la sociedad a través de avanzar por los caminos de la innovación.

José Raymundo Rodríguez Labandera, destacó por su gran capacidad inventiva, tal es así que un historiador lo llamó el "Edison guayaquileño" por la multitud de sus concepciones en los más diversos campos de la ciencia y de la técnica.

< Pintura de Hans Michaelson

Nació en la ciudad de Guayaquil, no existiendo datos precisos en lo que respecta a la fecha, pero si leemos a Francisco Campos en su "Galería Biográfica", así también las investigaciones publicadas en el boletín de la Biblioteca municipal del año de 1914, por Camilo Destruge podríamos decir que nació entre los años 1805 y 1806 (Jenny Estrada). (59)
Fue alumno de la Escuela Náutica, fundada en Guayaquil por el General Juan Illingworth, iniciando sus estudios navales el año de 1823, distinguiéndose por su aprovechamiento y disciplina. Al igual que sus compañeros, se embarcó en las unidades de la Escuadra colombiana, en calidad de Guardiamarina, obteniendo el año de 1830 el grado de Teniente de Fragata.

NACIMIENTO DEL SUBMARINO

Antes de narrar la hazaña inventiva de José Rodríguez, me permito transcribir de la enciclopedia "El Mar" de Salvat los primeros intentos del hombre de navegar por debajo del agua:

Los primeros indicios relacionados con la posibilidad del hombre de desplazarse por debajo del agua con un navío los encontramos ya en una "Memoria" de Leonardo da Vinci. Vinieron después los estudios del matemático inglés William Bourne. El primero que llevó a término la construcción de un submarino de madera dotado de remos fue el holandés Cornelis van Drebbel, que realizó el viaje Westminster-Greenwich a bordo de su unidad, Jacobo I de Inglaterra, en el año 1620. Durante el siglo XVI hubo diversas tentativas, pero hay que llegar a 1775 para lograr un verdadero submarino, el "Turtle" de Bushnell, utilizado durante la guerra de la Independencia de los Estados Unidos por el sargento Ezra Lee, a quien poco faltó para lograr el éxito. Consiguió llegar, en efecto, bajo la fragata inglesa "Eagle" y con un taladro intentó barrenar el casco enemigo para fijar allí la carga explosiva, pero desanimado al ver que el taladro no lograba perforar el casco (había tropezado casualmente con una placa de hierro en un casco casi por entero de madera), se retiró sin intentar repetir la operación en otro punto. El "Turtle" tenía ya la posibilidad de variar su peso mediante un tanque interior de agua a nivel variable, poseía dos hélices, una vertical y otra horizontal, para variar la cota y dirección, y un par de remos y un timón. Un solo operador manejaba todos los instrumentos.

"Otro gran paso adelante fue dado, al iniciarse el siglo XIX, por Robert Fulton, que con su "Nautilus", y en unión de dos compañeros, descendió por primera vez a una profundidad de 8 metros, permaneciendo allí una hora, y seis en un segundo intento. Pero, a pesar del estímulo prestado por Napoleón y del hundimiento del bergantín "Dorotea" por obra del "Nautilus" ocurrido ante los propios ojos de Pitt, Fulton no pudo llevar adelante su tarea. Los marinos de la época consideraban el submarino un medio indigno y desleal de la guerra en el mar; y, por tanto fue rechazado por todos".

José Rodríguez Labandera se encontraba en Perú y el 7 de julio de 1837, presentó al Gobierno de ese país un modelo de embarcación submarina realizado a escala, esta idea fue concebida a orillas del río Guayas y la fue madurando poco a poco. Expuso las ventajas de esta nave en tiempos de guerra y obtuvo la autorización oficial, pero no apoyo económico, fracasando su intento de construcción, regresando a Guayaquil el año de 1838, año en que con esfuerzo y dedicación construyó la ansiada embarcación.

Siendo Gobernador de Guayaquil el General Vicente González, Rodríguez ofreció a la ciudad, el 18 de septiembre de 1838, las pruebas de su "Hipopótamo", nave que representaba el primer intento de navegación submarina en la América del Sur, realizado mucho antes que el marino español, José Peral, quien efectuó en 1859 sus extraordinarias demostraciones de navegación submarina. (60)
En "El Ecuatoriano" del Guayas, periódico de la época, se publicó lo siguiente:

"El Hipopótamo".— Tal es el nombre que se ha dado al buque de guerra que navega entre dos aguas, obra de invención del señor José Rodríguez, alumno que fue de la Escuela Náutica.

"Con demasiada sorpresa han visto los habitantes del Guayas, que se hallaban en botes y diferentes embarcaciones menores, colocados enfrente de la ciudad, al otro lado del río, sumergirse el "Hipopótamo", estando a su bordo el señor José Rodríguez, en unión del señor José Quevedo, joven contemporáneo de aquel y natural también de este país, y seguirlo con la vista fija a un pequeño tubo, que quedaba muy poco fuera del agua e imperceptible a la simple mirada, a una distancia regular; dicho tubo estaba amparado por una boca de fuego en la que estaba colocada el asta de la bandera nacional, que flameaba hermosamente por la brisa que corría".

Por otro lado, el General Vicente González, en oficio que dirige al Ministro de lo Interior, dice textualmente: (59)
"Ayer, todo el pueblo de Guayaquil se hallaba reunido, con expectativa, esperando que el nuevo bajel atravesase la ribera opuesta donde se hallaba preparado. Multitud de botes y embarcaciones de otra especie, partieron a presenciar de cerca la operación y se mantuvieron alrededor del bote, desde que se sumergió con Rodríguez y José Quevedo, que le acompañaba.

"Muchos vecinos notables y el que escribe, hemos presenciado su separación de la costa y su tránsito, como de doce cuadras en dirección invariable hacia la ciudad; pero su marcha era lenta, por lo violento de la corriente, la noche estaba muy cerca y nos asistían temores respecto de los embarcados en el bote referido, entre otras razones por el estado de la marea, próxima a cambiar, que nos pusieron en el caso de remolcar al "Hipopótamo", con el fin de que no se malograse la primera operación y de que el vecindario pudiera presenciar su llegada al muelle. Así se verificó, a las seis y cuarto de la tarde, a presenciar del más numeroso concurso que hasta hoy he visto en Guayaquil, y de aclamaciones placenteras...

"Si la hora y la marea lo hubieran permitido y si no hubiese faltado uno de los remos que se rompió por su debilidad, el inventor se habría presentado por sus propias fuerzas, acrecentando la admiración pública y el mérito de sus trabajos.

"La Gobernación, que se hace un grato deber en recomendarles, no ha podido disponer de otros medios para protegerles que el de procurar a una suscripción patriótica, que de alguna manera manifiesta al autor la gratitud de sus conciudadanos".
Rodríguez Labandera, efectuó las reparaciones necesarias a la embarcación, efectuando dos pruebas más, bajo el agua, en el mismo río Guayas, según se asegura, quedando luego varada en la orilla de enfrente, donde el tiempo se encargó de destruirla.
Triste es decirlo, pero no obtuvo ninguna ayuda gubernamental, no hubo respuestas ni estímulo por su hazaña, tampoco recibió el apoyo necesario para mejorar su embarcación y más aún, para viajar a otras naciones más adelantadas, donde la ciencia evolucionaba con mayor rapidez y la tecnología se prestaba para este tipo de adelantos.

José Rodríguez Labandera, entre otros inventos, realizó los siguientes: Una máquina para fundir toda clase de letras de imprenta, otra para la fabricación de sombreros de paja toquilla, un piano de cigüeñal y muchos juguetes de movimiento que asombraron a sus contemporáneos. De igual manera, por encargo del General Illingworth construyó una pierna ortopédica de madera (quizá la primera construida en América del Sur) para el Capitán de Navío José María Vallejo, quien perdió la suya en la revolución del 6 de Marzo de 1845, trabajo que obtuvo gran reconocimiento del cirujano Mayor Dr. Juan B. Destruge.

Con su muerte pocas pruebas quedaron de su existencia y fue la incomprensión el único pago a su genio de inventor.

TNNV-UN MARIANO SÁNCHEZ BRAVO



1 Tomado del libro: " Forjadores Navales del Ecuador."

NOTAS DEL AUTOR.

(59) Jenny Estrada; " 1838: En Guayaquil se inventa el Submarino". Revista Diners, mayo-1938
(60) Francisco Huerta Rendón. " Historia del Ecuador". pág. 213.

fragata.

(Del it. fregata).
1. f. Buque de tres palos, con cofas y vergas en todos ellos. La de guerra tenía solo una batería corrida entre los puentes, además de la de cubierta.
~ ligera.
1. f. corbeta. Real Academia Española.

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