Revolución del 6 de Marzo de 1845

Por José Antonio Gómez Iturralde.1

Palabra Clave: tiranía, opresión, corrupción, despotismo, entronizar, subversión, subvertir, revolución,
Extracto: A pesar de los grandes servicios a la Patria, de los soldados de la Libertad, estos debían ceder a las fuerzas de la democracia, que en el caso de 1845, debió ser por revolución, un proceso gestado desde el asesinato de Antonio José de Sucre, hasta su cumbre en los niveles de intolerancia que llevó al militarismo a degenerar en despotismo y corrupción incompatibles al sentir popular y para la intelectualidad económica, política de la época; claras fueron las palabras guías de la proclama de la revolución: "...dar el raro ejemplo de amar en igual grado la libertad y el orden y de probar a los ojos del mundo que una justa revolución no es una rebelión, como la llaman los amigos del poder absoluto y los cómplices de la ambición." 1

*
<Juan José Flores

El 6 de marzo debe ser entendido como la continuidad de la revolución octubrina de 1820. Nuevamente a la ciudad, provincia y su pueblo, se los convocó para la lucha. Otra vez de aquí salió el camino de la revolución. Se renovaron la consigna y grito de guerra contra la tiranía y la opresión. Otra vez, "¡Guayaquil por la patria!", fue el grito de combate. Desde aquí se inició la insurgencia que terminó con la corrupción floreana y el despotismo militar que pretendía entronizarse en el gobierno del naciente Ecuador.

En 1844 la situación de pobreza, especialmente en Guayaquil, era terrible, sumada a la fiebre amarilla que aquel año mató a miles de guayaquileños. La caída de la producción del cacao en toda la provincia ahondaba gravemente los males. En muchos lugares habían aparecido algunos brotes de resistencia violenta.

La gran mayoría de la élite guayaquileña y del país estaba en contra del régimen y se aprestaba a derrocarlo. Esta subversión día a día ganaba más adeptos. Flores estaba al corriente. Llegó a su conocimiento que Vicente Ramón Roca hacía de cabeza de los complotados entre quienes se contaban numerosos militares de los distintos destacamentos de la provincia del Guayas. En un intento de impedir que el movimiento tomase más cuerpo, cometió el error de ordenar el arresto de Roca, que no condujo a ningún resultado. El 24 de febrero fue sofocado por el general Tomás C. Wright, un movimiento en Guayaquil. El coronel Ayarza. jefe del batallón de artillería, fue relevado de su mando por sospechas dé estar comprometido en la conspiración.

La revolución civilista y de reivindicación nacional estalló en Guayaquil el 6 de marzo de 1845. Es quizá la única vez que en el Ecuador se produjo un estallido revolucionario de carácter verdaderamente general. El coronel Ayarza, con su ascendiente sobre la oficialidad y tropa del cuartel de artillería, que habían sido de su mandó por sospecha obtuvo su soporte contra el gobierno. Con el respaldo de este contingente militar, las fuerzas vivas de Guayaquil, proclamaron general en jefe a Antonio Elizalde, y mediante una comisión convocaron una asamblea popular. Esta publicó un acta de desconocimiento al mandato de Flores, y designó un Gobierno Provisorio presidido por José Joaquín Olmedo, con Vicente Ramón Roca y Diego Noboa como vocales.

Estos hombres, con entereza y decisión dirigieron el llamado Movimiento Nacionalista, Civilista y de Reivindicación Patriótica. Los tres, dice Juan León Mera, "eran hombres de valía. Olmedo era la inteligencia y la pluma que defendían y justificaban la revolución, Roca, el impulso y la sagacidad que guiaban, y Noboa, la honradez que la dignificaba".

Dominada Guayaquil, y antes de, incursionar en el resto del país, los generales Wright y Elizalde acordaron el "olvido absoluto de todo lo pasado; nadie será perseguido ni, molestado por sus compromisos con la administración de Flores, que el pronunciamiento popular desconocía".

Este proceso nos dejó de lección que Guayaquil es la sede histórica de los procesos insurgentes que reivindican los intereses de la nación.

Además, le dijo al militarismo floreano y a los tiranos de otros tiempos que Guayaquil es la cuna del civilismo y su reducto insobornable. Ciudad que siempre ha estado y estará contra cualquier tiranía militar. Así lo ha probado en la historia.

tiranía.

1. f. Gobierno ejercido por un tirano.
2. f. Abuso o imposición en grado extraordinario de cualquier poder, fuerza o superioridad.
3. f. Dominio excesivo que un afecto o pasión ejerce sobre la voluntad Real Academia Española

opresión.

(Del lat. oppressĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de oprimir.
2. f. Molestia producida por algo que oprime.
~ de pecho.
1. f. Dificultad de respirar. Real Academia Española

corrupción.

(Del lat. corruptĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de corromper.
2. f. Alteración o vicio en un libro o escrito.
3. f. Vicio o abuso introducido en las cosas no materiales. Corrupción de costumbres, de voces.
4. f. Der. En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.

5. f. ant. diarrea.

∼ de menores.

1. f. Der. Delito consistente en promover o favorecer la prostitución de menores o incapaces, su utilización en actividades pornográficas o su participación en actos sexuales que perjudiquen el desarrollo de su personalidad. Real Academia Española

despotismo.

(De déspota).
1. m. Autoridad absoluta no limitada por las leyes.
2. m. Abuso de superioridad, poder o fuerza en el trato con las demás personas.
∼ ilustrado.
1. m. Política de algunas monarquías absolutas del siglo XVIII, inspirada en las ideas de la Ilustración y el deseo de fomentar la cultura y prosperidad de los súbditos. Real Academia Española

entronizar.

1.tr. Colocar en el trono.
2.tr. Ensalzar a alguien, colocarlo en alto estado.
3.tr. Colocar una imagen o una representación iconográfica en un lugar preferente para que sea venerada o admirada.
4.prnl. envanecerse (ensoberbecerse o ponerse vanidoso). Real Academia Española

subversión.

(Del lat. subversĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de subvertir. Real Academia Española

subvertir.

(Del lat. subvertĕre).
1. tr. Trastornar, revolver, destruir, especialmente en lo moral.
MORF. conjug. c. sentir. Real Academia Española

revolución.

(Del lat. revolutĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de revolver o revolverse.
2. f. Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación.
3. f. Inquietud, alboroto, sedición.
4. f. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.
5. f. Astr. Movimiento de un astro a lo largo de una órbita completa.
6. f. Geom. Rotación de una figura alrededor de un eje, que configura un sólido o una superficie.
7. f. Mec. Giro o vuelta que da una pieza sobre su eje. Real Academia Española
 

PROCLAMA DE LA REVOLUCIÓN DEL SEIS DE MARZO

Llegó el día tan deseado en que triunfase la noble opinión ...   

Los meses memorables

La educación universal de Olmedo, fue filosófica y profunda, tuvo ...

estelas de la historia

Los hechos y pensamientos del presentes  dan rumbo a la Historia.