Fundación de Portoviejo *

12 de marzo de 1535

Palabra Clave: majestad, caballero, caciquevilla,  hidalguíafundación
Extracto: Portoviejo. La ciudad de los Reales Tamarindos, aporta con sus hombres y mujeres bravíos al desarrollo político de la Nación

calentamiento global
<Portoviejo

La Villa Nueva de San Gregorio de Portoviejo fue fundada el 12 de marzo de 1535, por el Capitán español Francisco Pacheco.

En el mes de octubre de 1534, el Capitán Español Francisco Pacheco, a bordo del bergantín "San Pedro", desembarcó en la desembocadura del actual Río Portoviejo, entonces territorio de los Picoazáes, para iniciar la pacificación de estos territorios y fundar una ciudad.

Pacheco pertenecía a la empresa conquistadora integrada por Francisco Pizarro y Diego de Almagro; fundamentalmente era parte de las huestes de este último.

Las tierras del partido de "Puerto Viejo" se encontraban en rebeldía desde que otro conquistador, Pedro de Alvarado, habría sembrado el terror en su intento de saciar su codicia de oro y regir estos territorios, que finalmente fueron sojuzgados por Pizarro, reconocido por la corona española como Gobernador de la colonia.

Pacheco, un joven capitán de 37 años, llegó a la desembocadura del río Portoviejo con 30 hombres y varios indígenas que habían sido apresados por Alvarado, y que eran devueltos a sus casas, en demostración de amistad; con esta señal el joven español inició el reconocimiento del lugar y logró la simpatía de los indígenas.

Cinco meses duró su campaña y la construcción de los primeros recintos castellanos, lo cual permitiría realizar una fundación conforme los reglamentos de la Corona Española. La nueva ciudad estaría a dos leguas del mar.

En febrero de 1535, Pedro Puelles, otro conquistador delegado de Benalcázar, fundador de Quito y también perteneciente a la empresa pizarrista, arribó al territorio de "Puerto Viejo" en compañía de sesenta españoles y treinta caballos, para fundar igualmente la ciudad dispuesta.

Pacheco y Puelles discuten airadamente la potestad de la fundación; ambos muestran documentos que amparan la legitimidad de la orden dada a la vez por Almagro y Benalcázar. Trás la intervención de sus seguidores, deciden elevar la consulta a Pizarro.

El Capitán Francisco Pizarro, que se encontraba en Perú, confirma la decisión de que el Capitán Pacheco funde la ciudad y le ratifica el cargo de "Teniente De Gobernador E Capitán General".

Puelles se retira y lega alguno de sus nombres a Pacheco, quien procede a la fundación castellana de la Villa.

La primera ciudad Castellana de la Costa

A la vez que se concluye la construcción del templo de nuestra Señora de la Merced, requisito necesaria para preceder a la fundación, y en espera del arribo de los "Jueces de Comisión", con los poderes de Pizarro, al mismo tiempo se formuló el Acta de la Fundación de "Villa Nueva de San Gregorio", durante el mes de febrero.

El acta de fundación señalada por "término y jurisdicción" los pueblos de la provincia, de acuerdo con los poderes de Pizarro. Los moradores castellanos e indígenas fueron llamados ante el escribano del cabildo para que "fueran acreedores del depósito de indios de las comarcas vecinas y sin cuyo requisito e informes era imposible conceder, declarando que al hacer los repartimientos con el sorteo de solares, se les daría a cada uno su correspondiente parte de oro y plata, acumulados durante el desarrollo de la conquista y pacificación de la provincia, una vez sacado el quinto real".

Todo estaba listo entonces, para el gran día de la fundación de la que sería la primera ciudad oficialmente establecida por la corona española, en lo que hoy es la Costa ecuatoriana.

Entre caballeros, tambores y trompetas

Era un viernes 12 de marzo de 1535, cuando los tambores y trompetas comenzaron a llamar a todos los habitantes de la comarca, indígenas y españoles, para que concurrieran a la plaza demarcada frente a la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced y asistiesen al majestuoso acto de fundación.

La ceremonia de fundación se inicio con una solemne misa. "Una vez efectuado este Santo Sacrificio, el Capitán don Francisco Pacheco, acompañado de su séquito, pobladores y caciques principales, debieron dirigirse al cabildo, ocupando el sitio preferente la primera autoridad junto al resto de los demás capitanes del regimiento y señores que iban a prestar su juramento como testigos, como alcaldes, regidores, alguacil, etc., portando estos últimos la vara de la Justicia de S.M (Su Majestad) como símbolo y advertencia para que obedecieran los moradores de la Villa y del Puerto de Manta -como una sola parcialidad- los mandamientos son penas de castigo en nombre del rey, del gobernador y el fundador. Previas palabras de apertura, el capitán don Francisco Pacheco atestiguaría su cargo y poder como un designio de la Divina Providencia dado por intermedio del mariscal don Diego de Almagro y confirmado, preferentemente, por don Francisco Pizarro por la conveniencia de levantar una Villa de españoles para la seguridad de las provincias del reino de Nueva Castilla como la "llave de Quito", según anota el historiador Gonzalo Molina, cuyo trabajo esta basado en documentos del archivo general de Indias.

Una vez leídas las actas de los nombramientos de gobernador, alcaldes, regidores, alguacil y escribano público, que formaban al Rey Consejo o Ayuntamiento, estas fueron refrendadas con sellos de cera, como se acostumbraba entonces.

Los solares antes delimitados, fueron posteriormente sorteados entre los moradores castellanos, y señaladas las áreas donde se construirían los edificios públicos, junto con los de "apartada atarazana del puerto destinado a los indígena, donde se dice se fabrican pitas, redes, canoas, barriles, balsas y más industrias útiles para la pesca".

Danzas y comparsas en la fundación

Los actos jurídicos fueron cumplidos dentro de un recinto, pero más tarde las autoridades reales salieron a la plaza donde estarían los "comparsas de Manta " y más indios ataviados con sus adornos de fiesta alegrando al día con sus sones musicales" "que ellos tienen" y bailando sus "aretitos autóctonos", ante la iglesia", a la vez, los españoles desfilaron hidalgamente en sus caballos y con sus mejores atuendos, alrededor de la plaza mayor de una ciudad que no se quedaría allí para siempre.

El nuevo Gobernador "Dolmos"

Tras la fundación de la ciudad, empezaron las disputas entre los socios Almagro y Pizarro. Pacheco, conquistador almagrista, hubo de permanecer en "Villa Nueva" un poco menos de dos años, antes de retirarse de centro América, debido a la llegada de Gonzalo Dolmos (u Olmos).

Gonzalo Dolmos, cuñado del Gobernador Pizarro, arribó al Puerto de Manta en noviembre de 1535, obedeciendo una táctica de su pariente para impedir que los almagristas continuaran controlando estos territorios, y porque había oído sobre la existencias de grandes minas de esmeraldas.

Consolidado Dolmos como Gobernador de estas tierras, logró la aprobación de los Reyes de Castilla, para trasladar la ciudad dos leguas al interior, con el propósito de ubicarla en un lugar donde tuviera un clima más fresco, agua dulce y estuviera protegido de los piratas.

Domos hizo todos los intentos para encontrar las minas de esmeraldas, y al parecer descuido la ciudad. El Capitán Orellana, que había fundado Guayaquil en 1537, fue designado Gobernador de estas tierras y de Villa Nueva de "Porto Viejo", con lo cual nacía la dependencia de nuestros territorios, y se iniciaba una temporada decadente.

Dolmos, sintiéndose humillado, abandona "Porto Viejo" en 1539. En 1628, la ciudad fue nuevamente movida y trasladada al lugar donde se encuentra hoy.

Los Documentos quemados

Portoviejo debió de contar con el llamado "Libro Verde", es decir las actas históricas de su fundación, pero éstas desaparecieron en unos de los tantos incendios que ocurrieron en la ciudad, aunque hay quienes afirman que nunca se elaboraron.
Aquí, como en otros lugares castellanos, existió además la caja de tres llaves, donde se guardaban las porciones de oro, plata y piedras preciosas que correspondían al Rey.
El lugar exacto de la primera fundación, descrito por los colonizadores, es el siguiente: "En 1 grado de latitud meridional y en dos grados de longitud occidental.

* Fuente: http://www.dlh.lahora.com.ec/paginas/manabita/historia15.htm


 

majestad.

(Del lat. maiestas, -ātis).

1. f. Grandeza, superioridad y autoridad sobre otros.
2. f. Seriedad, entereza y severidad en el semblante y en las acciones.
3. f. Título o tratamiento que se da a Dios, y también a emperadores y reyes.
ORTOGR. Escr. con may. inicial.
Su Divina Majestad.
1. f. Dios.
Su Graciosa Majestad.

1. f. U. como fórmula de tratamiento para referirse a los reyes de Inglaterra. Real Academia Española

caballero, ra.

(Del lat. caballarĭus).
1. adj. Que cabalga o va a caballo. Caballera en un rocín. Caballero en una mula.
2. adj. Dicho de una persona: Obstinada, que no se deja disuadir por ninguna consideración. Caballero EN propósito, EN empeño, EN porfía, EN opinión.
3. m. Hidalgo de calificada nobleza.
4. m. Hombre que pertenece a una orden de caballería.
5. m. Hombre que se porta con nobleza y generosidad.
6. m. Persona de alguna consideración o de buen porte.
7. m. señor ( término de cortesía).
8. m. Baile antiguo español.
9. m. Depósito de tierra sobrante colocado al lado y en lo alto de un desmonte.
10. m. Mil. Obra de fortificación defensiva, interior y bastante elevada sobre otras de una plaza, para mejor protegerlas con sus fuegos o dominarlas si las ocupase el enemigo.
11. m. ant. Dueño de una caballería (‖ porción de tierra adjudicada a los caballeros que habían contribuido a su conquista).
12. m. ant. Soldado de a caballo.

caballero andante, o ∼ aventurero.

1. m. El que andaba por el mundo buscando aventuras y sirvió de prototipo de los libros de caballerías.
2. m. coloq. Hidalgo pobre y ocioso que andaba vagando de una parte a otra.

∼ cuantioso.
1. m. Hacendado que en las costas de Andalucía y otras partes tenía obligación de mantener armas y caballo para salir a la defensa de la costa cuando atacaban los moros.

∼ cubierto.
1. m. Grande de España que, como tal, gozaba del privilegio de no quitarse el sombrero en presencia del monarca.

caballero de alarde.
1. m. El que tenía obligación de pasar muestra o revista a caballo.

caballero de conquista.

1. m. Conquistador a quien se repartían las tierras que ganaba.

caballero de cuantía.

1. m. caballero cuantioso.

caballero de espuela dorada.

1. m. El que siendo hidalgo era solemnemente armado caballero.

caballero de industria, o caballero de la industria.

1. m. Hombre que con apariencia de caballero vive a costa ajena por medio de la estafa o del engaño.

caballero de la jineta.

1. m. Soldado que montaba a la jineta.

caballero de la sierra.

1. m. caballero de sierra.

caballero del hábito.

1. m. El que lo es de alguna de las órdenes militares.

caballero de mohatra.

1. m. El que aparenta ser caballero no siéndolo.

2. m. caballero de industria.

caballero de premia.

1. m. El que estaba obligado a mantener armas y caballo para ir a la guerra.

caballero de sierra.

1. m. En algunos pueblos, guarda de a caballo de los montes.

caballero de trinchera.

1. m. Mil. Obras culminantes sobre las demás de ataque a una plaza, que se construyen a inmediación de las trincheras para instalar las baterías de brecha.

caballero en plaza.

1. m. El que sin ser profesional rejonea en plaza de toros.

caballero gran cruz.

1. m. gran cruz (‖ dignidad superior en ciertas órdenes militares o civiles).

∼mesnadero.

1. m. Descendiente de un jefe de mesnada.

caballero novel.

1. m. El que aún no tenía divisa por no haberla ganado con las armas.

∼pardo.

1. m. El que, no siendo noble, alcanzaba privilegios del rey para no pechar y gozar las preeminencias de hidalgo.

a caballero.

1. loc. adv. A mayor altura o desde ella.

armar caballero a alguien otro caballero o el rey.

1. loc. verb. Vestirle las armas, para darle entrada en la orden de la caballería. Hoy se observa y practica con los caballeros de las órdenes militares y de algunas otras, que son armados por otro de su orden.

de caballero a caballero.

1. loc. adv. Entre caballeros, a estilo de caballeros. Real Academia Española

cacique, ca.

(De or. caribe).
1. m. y f. Señor de vasallos en alguna provincia o pueblo de indios.
2. m. y f. Persona que en una colectividad o grupo ejerce un poder abusivo.
3. m. y f. coloq. Persona que en un pueblo o comarca ejerce excesiva influencia en asuntos políticos.
¶ MORF. U. t. la forma en m. para designar el f. Doña Manuela era la cacique del pueblo.
4. f. coloq. p. us. Mujer del cacique. Real Academia Española

villa.

(Del lat. villa).
1. f. Casa de recreo situada aisladamente en el campo.
2. f. Población que tiene algunos privilegios con que se distingue de las aldeas y lugares Real Academia Española

hidalguía.

1. f. Cualidad de hidalgo.
2. f. Estado y condición civil del hidalgo.
3. f. Generosidad y nobleza de ánimo. Real Academia Española

fundación.

(Del lat. fundatĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de fundar.
2. f. Principio, erección, establecimiento y origen de algo.
3. f. Der. Persona jurídica dedicada a la beneficencia, ciencia, enseñanza, o piedad, que continúa y cumple la voluntad de quien la erige.
4. f. desus. Documento en que constan las cláusulas de una institución de mayorazgo, de una obra pía, etc. Real Academia Española 


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